Enfoque sistémico y crítico

La terapia no es un protocolo ni una receta universal. Es un encuentro, un espacio de conversación donde explorar lo que te ocurre sin etiquetas ni juicios.
Nuestra identidad se construye a partir de las experiencias que vivimos en relación con nosotras mismas, con la comunidad y con el entorno. En otras palabras, somos el resultado de una interacción constante entre nuestro mundo interno y el mundo que nos rodea.
El enfoque sistémico entiende a la persona dentro de su red de relaciones (familia, comunidad, cultura), abordando cómo los vínculos influyen en su bienestar.

Esto no significa que seamos meros espectadores de lo que nos sucede; al contrario, participamos activamente en nuestra propia historia. Por eso, es fundamental desarrollar conciencia, asumir la responsabilidad de nuestros actos y tomar decisiones sobre nuestra vida.
Para ello, también debemos considerar la realidad social en la que nos movemos. Los discursos dominantes imponen modelos rígidos de conducta e identidad, proyectando ideales que, lejos de reconocer e integrar las diferencias individuales, jerarquizan y excluyen a diversos colectivos para sostener relaciones de poder.
La perspectiva crítica es una herramienta conceptual que permite analizar cómo las normas sociales y culturales impactan nuestra vida y nuestras relaciones, así como cuestionar los estereotipos y desigualdades impuestas sobre el cuerpo múltiple y la realidad diversa.
“No debemos permitir que las percepciones limitadas de otras personas nos definan”.
Virginia Satir